Magdalena

domingo, 26 de febrero de 2012

Responsabilidad de Todos


29 de Febrero de 2012

El Estado colombiano tiene una deuda histórica con las víctimas de la violencia, por su permisibilidad con la impunidad, displicencia y en ocasiones, complicidad. Lo anterior conlleva a su responsabilidad de reparar integralmente a las víctimas, donde la verdad encuentra un papel preponderante. No obstante, la sociedad como un todo tiene un deber de acoger, respaldar y apoyar la reparación de las víctimas, en virtud del deber de solidaridad, siempre relegado e ignorado.

El Caribe ha sido de las regiones más afectadas por el conflicto con un número de alrededor de 400 masacres, hechos que han dejado a muchas víctimas en el destierro y el olvido, pues ni el Estado ni la sociedad han desplegado los esfuerzos necesarios, para dar a conocer su verdad.

Es una tristeza que los mismos en el Magdalena, segundo departamento más afectado por la violencia en el Caribe, se desconozcan hechos fatídicos de su historia, como lo fue la Masacre de la Ciénaga Grande. El 22 de noviembre del 2000 un grupo de paramilitares del Bloque Norte salieron de Caño Clarín hacía Nueva Venecia, uno de los tres pueblo palafíticos de la Ciénaga a buscar unos supuestos auxiliares del ELN. Al llegar reunieron a todo el pueblo en la iglesia y después de indagar acerca de estos miembros de la guerrilla masacraron a más de quince personas para luego dejar un mensaje de sevicia y terror con la sangre de las víctimas apiladas. Luego en su camino de vuelta no vacilaron en matar a ráfagas a aproximadamente a 12 pescadores que navegaban por la zona. Jorge 40 habló de 34 muertos en esta masacre, las víctimas afirman que fueron más de 50.

Esta trágica historia, desapercibida ante el escaso cubrimiento nacional es una muestra de que a los colombianos nos urge reconstruir nuestra historia y darle voz a las víctimas para que el país y el mundo conozcan la miseria que viven ante sus ojos. La difusa historia del conflicto que tenemos los colombianos se ha escrito desde las versiones libres de los victimarios.

Por lo anterior hoy quiero abrir la puerta a una propuesta encaminada a reconstruir la verdad desde la perspectiva de las víctimas, a reivindicar los derechos de las personas que han sido objeto de violencia y tendiente a promover una sociedad solidaria y consciente de la realidad que agobia a sus conciudadanos víctimas del conflicto. La Primera Comisión de la Verdad en el Magdalena, liderada por estudiantes, universidades, ONG, fundaciones y grupos sociales, donde las víctimas brinden sus testimonios con plena confianza, sin el miedo de ser una comisión promovida desde el Estado, que cohíba sus testimonios, y que pueda desencadenar en retaliaciones de victimarios.

Esta comisión deberá tener un enfoque distinto al que se ha adelantado por la Comisión de la Memoria Histórica, que es una iniciativa estatal, pues esta debe darse en un marco de independencia, donde se pueda conocer la responsabilidad tanto de los actores armados como del Estado. Este diálogo con la verdad debe tener como eje central a las víctimas, acompañado de un enfoque transversal de género donde la mujer ocupe un papel fundamental en el restablecimiento de sus derechos y dignidad.
Todo esto se vería plasmado en recomendaciones para el Estado, para fomentar campañas para el reconocimiento de las víctimas y para la inclusión social.

Sin verdad no se entiende reparación, como sin esta tampoco se cierra un ciclo de violencia que podría perpetuarse generación tras generación. Construyamos un versión colectiva del pasado con miras al futuro que queremos construir.

Por Tatiana Dangond
@tatidangond

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