El Voto Caribe no puede quedarse en una mera ilusión popular, manifestada a través de una masiva respuesta en las urnas, que lastimosamente quedó archivada en la agenda de muchos políticos, una vez las falsas promesas arrojaron los resultados deseados.
Ahora, las realidades política y económica exigen materializar el ideario del Voto Caribe de modo tal que las políticas públicas respondan a los retos y oportunidades que se aproximan, sobre todo ahora que el país se prepara para los TLC y el Caribe será la puerta de Colombia al mundo.
Hablando de nuestro sistema vial, es necesario fortalecer su infraestructura para el transporte de insumos entre uno y otro departamento, así como reforzar las vías de acceso de los municipios agrícolas y ganaderos a los puertos de exportación. Es inadmisible que a estas alturas, la carretera que comunica con Pivijay, tan importante municipio ganadero de la región, esté en las deplorables circunstancias que se encuentra, donde difícilmente se puede llegar, ya sea por Fundación o por ferry atravesando el Río Magdalena y tomando la carretera por Salamina.La constitución de la Región Caribe obedece a unas necesidades de planeación y cooperación necesarias, pues para nadie es un secreto que su infraestructura vial, sus principales puertos marítimos, sus altos índices de pobreza y su seguridad , distan mucho de una región preparada para afrontar el TLC con Estos Unidos, Korea y Canadá.
Pero hay un tema aún más preocupante, los índices de pobreza extrema que padece el Caribe, donde según el Programa de Naciones para el Desarrollo, la indigencia en la región puede llegar a alcanzar el 16,4%, índice superior al nacional, 15,7%, y donde los departamentos más afectados por la indigencia son Córdoba y Sucre. Frente a este porcentaje desalentador, es necesario que la constitución de la Región Caribe sirva para llevar progreso, empleo, educación y servicios básicos a los lugares más afectados por la pobreza, de forma tal que las ciudades más prosperas como Barranquilla y Cartagena puedan irradiar su desarrollo sobre otros sectores de la sociedad caribe.
En materia de seguridad, la Región está siendo azotada por las bacrim, donde el sector más afectado ha sido el comercio, pues las extorsiones no son excluyentes entre grandes y pequeños empresarios. La Región Caribe, como entidad territorial autónoma, es fundamental para la creación de un plan estratégico de seguridad que comprenda todos los frentes, como los aeropuertos, puertos marítimos, carreteras, el sector rural y el urbano, pues la ampliación de nuestro comercio exige altos estándares de seguridad, de los que infortunadamente no gozamos. De esta forma se garantiza que las empresas nacionales y extranjeras no sean objeto de extorsiones y amenazas, y que las vías para las exportaciones no sean empleadas para el transporte de ilícitos como armas y drogas. Con un plan de este tipo se harían más efectivas las políticas de seguridad interna, pues habría una asistencia estructurada entre los departamentos, y existiría una solida burbuja de protección que garantice la seguridad del comercio en nuestra región.
Por otro lado, es necesario que las diferentes entidades territoriales del Caribe se planteen proyectos ambiciosos de gran impacto en la región, principalmente en materia social, teniendo en cuenta la gran cantidad de recursos que serán girados por concepto de regalías. Es la oportunidad de ver el talante de dirigentes, evaluar la defensa que los congresistas hacen de nuestra región, recordemos que la marcada centralización de estos recursos les dará mayor poder para influir en la toma de decisiones, y en general de ver qué tanta disposición tiene nuestra clase dirigente para sacar el máximo provecho una vez los tratados aprobados entren en rigor y alcanzar el ideario del Voto Caribe. Esperemos que no sea este un nuevo episodio que acentué el rezago de nuestra región y que nuestros políticos no ocupen primeras planas por irregularidades e inoperancia. Es hora de ir desempolvando promesas, escuchar discursos de campaña y cumplirle al Caribe.

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