Magdalena

sábado, 7 de enero de 2012

Ejercicio político desde la empresa y la educación

Invitado Especial: Roberto Chain Saieh


Para nadie es un secreto, y no es un hecho que yo pretenda negar, que la política es el instrumento de una sociedad para su transformación y la preservación de su mismo orden. Es la política, gracias al poder que la misma detenta a través de sus instituciones, la herramienta más eficaz para efectuar cambios en una sociedad. Esos cambios serán buenos o malos, en la medida en que las acciones de esos líderes sociales que llamamos “políticos” se ajusten a las necesidades de la sociedad o no.

Pero yo soy de aquellos que piensa que, si bien es innegable lo que he referido anteriormente, no puede tampoco decirse que la política es la única herramienta posible para transformar a la sociedad y satisfacer sus propias necesidades. No puede tampoco pensarse que el fin de la política sea el poder, ni mucho menos que el medio son únicamente las instituciones públicas, sino que por el contrario, debe entenderse que el fin de la política es la sociedad misma y los medios para lograr tal fin son todos estamentos sociales existentes.

Todo ello me lleva a indicar, y es la tesis que sostengo, que los elementos fundamentales que se forjan como medios para contribuirle a la política, directa o indirectamente, a lograr el fin para el que ha sido propuesta, son la empresa y la educación. Digo la empresa, porque es aquella institución que reúne diversas características que buscan, en últimas, satisfacer las necesidades de todos, y digo la educación, porque es la herramienta para generar las condiciones adecuadas a los individuos para competir frente a otros individuos en aras de la satisfacción de las necesidades de todos.

Por eso, yo creo que son estas instituciones (la empresa y la educación) las que realmente le dan elementos certeros a la política, directa o indirectamente, para realizar la transformación que la misma demanda. De estas inferencias, podríamos determinar que, a través de la empresa y la educación, podríamos contribuir para nuestra sociedad sin necesidad de invertir dinero en nuestra propia campaña política para aspirar a ser concejales, alcaldes, senadores o cualquier puesto político, sino que a través de estas instituciones podríamos también aportarle nuestro “granito de arena” a la sociedad.

Sin embargo, al término de escribir este breve documento, me queda el “sin sabor” de lo que la política representa en nuestro país. Sin una pretensión de lanzar insultos personales a nadie en particular, si resulta un poco preocupante ver que, en los medios masivos de comunicación, se nos informan múltiples casos de corrupción de servidores públicos y de individuos que detentan o han detentado cargos de representación popular. Pero se preguntarán, ¿Dónde reside la preocupación si el fenómeno de la corrupción en la política es una constante, no sólo en Colombia sino en América Latina? Pues, la respuesta es sencilla: Eso significa que nuestras empresas, no sólo deben preocuparse por producir grandes porcentajes de renta económica, sino que también deben buscar responderle a la sociedad debidamente. Y también significa que la educación es un motor de desarrollo y progreso de un Estado y sus habitantes, de una región e incluso de un continente.

Por lo expuesto anteriormente, invito a que nuestro “ejercicio político” desde lo corporativo y lo educativo, seamos conscientes en que la labor de construir una Nación o consolidarla no es responsabilidad únicamente de los políticos o de nuestros servidores públicos. Ésta es una tarea que tenemos todos. Y para eso tenemos los instrumentos adecuados: derecho a expresarnos libremente, y sobre todo, tenemos el derecho al sufragio, el cual, en nuestro sentir, es el mejor instrumento de control social de la política que tenemos.

@RChainSaieh

No hay comentarios:

Publicar un comentario